Gloriosa

Soy culé, aunque no siga de forma aférrima los partidos de fútbol.

Soy culé porque mi familia me lo transmitió... la cosa suele ir así, ¿no?

También porque en la época en la que Guardiola era capitán y Cruyff, entrenador, me encantaba ver ese equipo. Además, a modo anecdótico, me hizo ilusión charlar con Stoitchov una vez que viajó en uno de los aviones de Iberia...

Y como soy periodista, en lo que sí fijo la atención es en cómo recogen la noticia los periódicos el día después del partido.

Las crónicas deportivas son, hoy por hoy, lo mejor de los diarios, en tanto a creatividad y emotividad. Aparte de originales. Al menos no contaminan de pesimismo e información negativa toda la prensa. Lo que sobre todo me agrada es la valoración con solo una palabra de la actividad o inactividad del jugador en el campo. Ésa sección nunca falta. Así Henry fue táctico, Milito, valioso, Mawell, tibio, Valdés, seguro, Ibrahimovic, efectivo, Touré, inestable...

Me quedo con esos adjetivos. Si tuviera que calificar mi actitud, hoy sería "gloriosa". ¡Me merezco -tras una larga jornada en que las cosas me han ido bastante bien- ese calificativo!

¡ARCO, adiós!

Dicen que ARCO ha dejado de ser una referencia. Pese a todo, la feria internacional de arte contemporáneo que se celebra anualmente en Madrid ha dejado un balance positivo en 2010. Ha vendido más.

En la última jornada, ayer, una cadena televisiva preguntaba a dos amigas mías si la obra que tenían frente a ellas la consideraban "arte". La respuesta de una de ellas fue que si estaba allí, debía ser por algo...!

Jamás entendí el arte. Aunque a veces se trate, simplemente, de no entenderlo. Un cuadro, una escultura, una representación de la realidad o del imaginario con tanto significado para unos y tan poco expresivo para otros.

Fervientemente, creo que al amor al arte solo puede llegarse a través de la transgresión, que nos llegue un sentimiento de que algo se nos desgarra por dentro, incluso que nos produzca rechazo o esperpento a la primera observación. Un choque entre el objeto y tú, que abra tu imaginación y te permita, también, ser creador...

Tus ganas de aprender

Cuando era una niña me enseñaron la suerte que tenía. Que pudiera saber tanto, leer lo que cayera en mis manos, aprender lo que otros muchos niños no iban a poder aprender nunca, aunque lo estuvieran deseando.

Hace un año, en Panajachel, Guatemala, observé la ilusión de muchos niños en la escuela. Allí cursaban solo primero y segundo, dos años de enseñanza. Un niño de segundo, que se sentía, por tanto, mayor, me explicó cuánto disfrutaba. Aunque de lo que más había aprendido era de la escuela de la vida... Trabajaba como guía turístico improvisado.

La crisis de la Educación

Volviendo a nuestro entorno, creo que aparte de la crisis económica hay otra aún más urgente. La de la Educación, que debe vencerse en un plazo determinado con nuevos proyectos de formación y potenciación de valores sociales.

Las Montañas Azules

Dice Patricia Schultz, la autora de 1.000 sitios que ver antes de morir, "deja de soñar y prepara ya la maleta". La escritora de viajes lleva parte de razón. Tenemos que actuar más, y un viaje será siempre un tesoro en nuestras vidas.

Uno de esos mil sitios, el que he escogido para 2díasenColera, es el conocidos como Montañas Azules (The Blue Mountains). Sí. Son azules porque sus bosques de eucaliptos dejan caer de sus árboles gotitas de aceite, microscópicas, y por la luz del sol crean esa bruma azul que caracteriza el paisaje.


Las Tres Hermanas, desde Echo Point.

Están a 120 kilómetros al oeste de Sidney. Cuando aquí comenzaba el otoño hace unos meses, y allí la primavera, visité aquellas lejanas montañas y sus cascadas. Fue un cambio en mi vida. Sentía, a pesar de su esplendor, echar de menos nuestras serraladas. Me sentía diferente. Sentía estar en un momento brillante, al que querría volver. Con todo, me sentía muy bien.

Llegué hasta allí con una línea de ferrocarril que lleva a la localidad de Katoomba, con una amiga australiana, que estuvo algunos años viviendo en Madrid y que amaba, como lo hacen tantos españoles, La Latina. Ella también quiere volver, algún día, a su otra punta del mundo.

Una canción triste




Decía la rebelde Jeanette que lo único que queda tras el amor es

"un gesto amable

para no hacer la vida

insoportable".

Una letra preciosa, que define lo inefable, y traspasa, con su música, el sentido del desamor.

Ahora, "Frente a frente" aparece en un nuevo álbum llamado "Las consecuencias", y aunque no soy admiradora de Enrique Bunbury, como tampoco lo fui de los alardeados Héroes del Silencio, esta melodía apaciguadora parece evocar sentimientos de ternura y paz que, como el mismo vocalista expresa, es para escuchar en momentos muy concretos y nocturnos.

Más allá de la canción, quizá deberíamos buscar el trasfondo de su nuevo disco, que despierta emociones que todos sentimos en momentos de nuestra vida...

... Lo que hay en el álbum es, según el cantante, "la incapacidad del ser humano para expresarse, entenderse y perdonarse".

Resultados de la encuesta núm. 2

El otro día, en un bar-cafetería de Matadepera, vi algo que ya debería ser insólito: las mesas llenas de fumadores y un niño sentado en la barra, desayunando, y tragando todo el humo de forma inconsciente e inevitable... ¿Inevitable?

Es por esa imagen corrosiva que decidí dedicar la segunda encuesta de este blog sobre si debería ser más restrictiva la ley antitabaco.

Cuando fumar ha dejado de ser un símbolo de atracción, y ya es solo una debilidad del ser humano, que aporta enfermedades. Cuando ya se ha mostrado, por activa y por pasiva, sus perjuicios. ¿Qué queda para bloquear ese síndrome incendiario inútil?

Gracias a todos los participantes. A todos: no fumadores (92 por ciento) y fumadores (8 por ciento).

Pero sobre todo gracias a los primeros.

¡Salud!

Aplazando el placer

Voy hablar del carpe diem y de paradojas humanas.

Por primera vez, los investigadores en ciencias sociales han descubierto un defecto en la psique humana que, en principio, debería corregirse fácilmente, con la ayuda de uno mismo. Es el efecto de aplazar aquello que nos reporta placer y bienestar para disfrutarlo en un futuro, cuando lo recomendable y urgente es no dejar escapar el gozo del ahora.

Así es. Han pasado milenios hasta que psicólogos y economistas del comportamiento han analizado este extraño impulso de dejar para mañana lo que podría estar disfrutándose hoy. Según las encuestas que recoge The New York Times, cuando se le pide a la gente que prediga cuánto dinero y tiempo extra tendrá en el futuro, somos realistas al cuantificar nuestra economía y, sin embargo, esperamos que el tiempo libre sea lo suficientemente amplio como para abarcar cualquier cosa que nos estén proponiendo y más. ¡Qué raros somos!

En varios ejemplos: vemos que cuando no hay un plazo tope inmediato, dejaremos para más adelante esa visita que tenemos pendiente porque damos por hecho de que la semana que viene, o la siguiente, estaremos menos ocupados. Lo mismo: tardaremos en conocer nuestra ciudad, y al ser turista de otra la veremos en dos días. O en otro caso, es más probable que aceptemos un compromiso para el año que viene, como el de dar un discurso, algo que rechazaríamos si nos pidiesen que encontrásemos tiempo para ello el mes que viene. Aunque, llegado el momento, descubriremos que seguimos tan ocupados como siempre.

Es verdaderamente una forma extendida lo de postergar los momentos placenteros. Si no, solo hay que fijarse en las empresas que ahorran millones de euros cada año por vales de regalo que expiran.

¿Por qué lo hacemos?

Porque nos hace idealizar situaciones futuras y vivir de nuestros sueños. Muy tentativo, también.

Ponerse un plazo para disfrutar la vida o, mejor aún, actuar ya, y vivir este momento de forma plena puede ser un buen pensamiento para dejar de posponer los instantes felices, proponen los expertos.



Y ahora, voy a romper con todo lo anterior. Exacto. Soy de las que piensan que... si no fuera por el último minuto, nunca haríamos nada. Ésa ha sido un poco mi ley y añado también, ¿por qué no?, que ¡no me ha ido tan mal! Al menos, en algunas áreas. Aunque visto lo visto, a lo mejor es cuestión de ver nuestra capacidad versátil para pensar en disfrutar el mañana, pero también de hacerlo ahora mismo.

A sonreir y a disfrutar de cada minuto y de toda actividad que hagáis. Para mí, un placer escribir este post. Aunque ya estoy pensando de qué irá el siguiente, y que, quizás, me guste aún más.