Para los que tienen 30 años y para los que no

Tras días de intenso calor y sol en Madrid, la lluvia ha venido para mofarse... O solo para recordar que el verano todavía no es oficial. Refugiada del agua y con cierta ironía por mi retraso, esta tarde me estaba esperando una amiga en la puerta de casa.
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Arriba, junto a la ventana medio ofuscada por las hojas de un árbol (lo que más me gusta del lugar donde vivo), hemos intercambiado puntos de vista de lo que significa estar ya en los 30...
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Me ha resultado gracioso. No, no por la conversación en sí, sino porque esta mañana en El Periódico de Catalunya, Najat El Hachmi hablaba de lo mismo en su artículo. Por lo visto la joven fue invitada a unas charlas en que todos tenían una cosa en común: 30 años. Y según ella eso era lo único que tenían en común: Unos tenían piso, otros vivían de alquiler, otros con sus padres, otros compartían, unos trabajaban, otros estaban en el paro, otros estudiaban, otros tenían pareja, otros no, unos viajaban, otros no se movían, unos tenían hijos, otros no, unos hacían deporte, otros vida sedentaria, unos estaban delgados, otros gordos.

El clímax de la charla, según Najat El Hachmi, fue cuando les dijeron: "Estamos en el momento crucial de decidir las cosas que nos afectarán el resto de nuestras vidas". Algo que es coherente y no, puesto que según cuestiona Najat, "¿qué hacemos el resto de nuestras vidas, deambulamos?".

Es justo lo que me comentaba mi amiga, sentada y mirando a través de la ventana. "Acabo de hacer los 29... pero no es esa edad en la que me veo". Detrás de todo, creo que es alarmista que nos recuerden, de cierta manera, que es el momento de decidir, de que todo depende de este hilo...

5 comentarios:

La MoDeRNa dijo...

Una entrada genial. Si que es cierto que nos encontramos en una época de nuestras vidas en la que dejamos de ser polluelos que practican temerosos el vuelo, para convertirnos en aves que se alzan con el despliegue de sus alas hacia el horizonte. Pero siempre hemos elegido caminos, desde bien chiquititos, simplemente que ahora somos (o deberíamos ser) los únicos responsables de nuestras elecciones y decisiones... Quizá porque hemos tenido la suerte de gozar de una adolescencia dilatada nos sintamos así en este momento. Quizá es nuestra mayoría de edad real, no la impuesta por las leyes. Y quizá deberíamos sonreir, mirar hacia el futuro optimistas y continuar avanzando como hemos hecho hasta llegar a los 30. Sintiendo, queriendo, entusiasmándonos, llorando, enfadándonos, riendo ... Porque este debate interno no lo podremos repetir, sólo se dará una vez en la vida.

Saúl dijo...

Supongo que a unos pocos meses de pasar la barrera de los 20's, todos en nuestro fuero interno nos estamos haciendo estas preguntas y lo que me resulta más interesante del asunto es por qué.
En un primer análisis no encuentro diferencia en que un contador pase del 2 al 3, el momento en sí no es relevante y de hecho la época alrededor de este dígito tampoco, supongo que deberían marcarnos más los cambios en nuestra forma de vida: acabar la carrera, empezar los trabajos, vivir solos o irnos a vivir en pareja, cambiar de ciudad... en fin, se me ocurren mil situaciones de mayor cambio que este…
Y sin embargo, ¿qué hace que todos nos lo planteemos?, ¿qué ocurre al llegar a los 30, para que personas tan distintas, en situaciones tan dispares, se hagan todos las mismas preguntas?
Tiendo a pensar que es una educación, una costumbre sociológica aprendida: nuestra vida se revela a lo que vimos en nuestros padres, en su mayor parte, con la vida más "encauzada" por estas edades. Pero los tempos actuales han cambiado, por no hablar de los "cauces"....
Y después de todo este rollo, ¿será eso, o solo empezamos a tener verdadera constancia de nuestro tiempo finito y nos aterra escuchar las campanadas en un reloj, que antes no escuchábamos funcionar?... qué sé yo...
¡Pero este año, al cumplir los 30, espero celebrarlo con una gran fiesta!
P.D: Me gustó mucho el blog

Maria Teresa Galan dijo...

Sí, estic d'acord amb tots. La vida sempre ha estat així, i sempre ens hem preguntat i reflexionat sobre la nostra responsabilitat, decisions, llibertat per poder fer el que crèiem... Però en realitat, no és només quan s'arriba als 30: és sempre. I la vida és un temps que cada dia comença...
Una abraçada a tots,
Maria Teresa

Dos días en Colera dijo...

La Moderna: Buena idea la de que quizá sean los 30 cuando se alcanza una mayoría de edad realista, y no la impuesta por las leyes.

Saul: Gracias por decirme que te ha gustado el blog!
Planteas que es algo aprendido... Umm...! Aquí tengo mis dudas, aunque comparto contigo de que no es cuestión del mero dígito, sino del contexto que todo conlleva. Y lo mejor, me gusta que vayas a celebrar tu 30 cumpleaños a lo grande!! Jajaja. Ya nos invitarás!!

Maria Teresa, estoy muy de acuerdo cuando dices que las decisiones son siempre, que todo es continuado, que acaba y comienza y todo sigue.

Lo cierto es que hoy he tenido un día de decisiones no muy acertadas. A lo mejor, porque me queda mucho por recorrer. Porque tengo que aprender mucho todavía. Pero, en adelante, tengo muchos deseos e ilusión.

Gracias a los tres y a todos los lectores de Dos días en Colera.

Sempai dijo...

Vivir 30 años no es ninguna broma, no he calculado cuántos días son pero deben ser los suficientes cómo para preguntarse si realmente los aprovechaste bien. Creo que la frontera de los 30 va de eso. De, en el fondo, compararnos con otras vidas ( las nuestras o de otras personas ) y ver si nos quedó algo pendiente y de si no se será demasiado tarde para atreverse con ello.